Incluso en nuestros días, la mirada femenina sobre el desnudo es relativamente escasa. Eva Rubinstein (Buenos Aires, Argentina, 1933) es, pese a su nacimiento, una artista polaca, hija del célebre intérprete de Chopin, Arthur Rubinstein. Si hago esta referencia no es porque la artista necesite de la notoriedad de su padre para poder destacar, sino para mostar su vinculación con el pais europeo cuya nacionalidad compartió con la estadounidense. Eva Rubinstein se inició como bailarina, y su carrera fotográfica se forjó en los Estados Unidos a partir de 1967, año en el que se divorció de su marido, un pastor protestante. Ejerció fundamentalmente de fotorreportera, pero, al mismo tiempo mantuvo una producción personal en la que se aprecia siempre un tono íntimo que creo que muestran muy bien en sus desnudos:
Wolfgang Lettl(Augsburg, Alemania, 1919-2008) fue el creador de una obra que, aunque el algunos momentos tuvo una influencia impresionista, se inscribió, casi en su totalidad, en el surrealismo. Dominan en la misma unos paisajes oníricos y sus desnudos, cuando se presentan, aparecen muchas veces sin cabeza, a veces simples brazos y piernas, conchas vacías en las que la piel parece un vestido que no envuelve nada o una cerámica hueca. En 1993 creó en su ciudad natal, la Lettl Collection que muestra una gran parte de su obra.
John Sloan (Lock Haven, Pensilvania, USA, 1871-1951) fue un pintor realista americano integrado en la denominada Escuela de Ashcan, un movimiento realista asentado en Nueva York que se caracterizó por sus pinturas relacionadas con la vida cotidiana y que aglutinó – sin ningún esquema normativo – a ocho artistas. El grupo también es conocido como «The Eight», pero no tiene ninguna conexión con el grupo homónimo húngaro ya comentado en este blog.
Sloan tuvo una formación fundamentalmente autodidacta y vivió casi toda su vida en Pensilvania. Sus trabajos iniciales parecen referirnos a Robert Henri, de la misma escuela, quien también le mostró, a través de reproducciones, el arte impresionista y el clásico europeo. Van Gogh fue una de sus mayores influencias. Posteriormente entró en contacto con la escuela muralista mexicana; con Orozco y, especialmente, con Diego Rivera a quien admiró profundamente. El estilo de este último se pone de manifiesto en muchas de sus pinturas.
También podemos observar su técnica con el dibujo y el grabado.
Quizás a muchos no les resulte familiar el nombre de Alfred Cheney Johnston (Mount Vernont, New York, USA, 1885-1971), pero fue uno de los fotógrafos que plasmó los desnudos femeninos más bellos de los años 20 del pasado siglo. Su legado es muy amplio pues, en 1960, donó 245 obras a la Biblioteca del Congreso en Washington. Su obra nos muestra, fundamentalmente, retratos de mujeres desnudas o semidesnudas; mujeres anónimas y actrices del momento. Su fama quedó asociada a la del productor neoyorkino Florenz Ziegfeld quien, emulando las Folies Bergères de París, creó las Ziegfeld Follies. Johnston trabajó para el mismo pero también mantuvo su propio estudio de retratos de un modo independiente.
Las fotografías de Alfred Cheney Johnston son mucho más espontáneas y menos hieráticas que lo usual en el momento y, muchas de ellas, nos sorprenden por su aparente contemporaneidad, al margen de los vestidos y maquillajes del momento.
Puede parecedrnos curioso que un artista del siglo XIX, conocido por una producción basada en temas religiosos, haya pintado algunos magníficos desnudos. Este es el caso de Pascal Dagnan-Bouveret (París, Francia, 1852-1929). Dagnan-Bouveret tomó la bandera anti-modernista de su mentor Jean-Léon Gérôme afianzándose en un clasicismo opuesto a la incipiente abstracción. Si unimos esto a su gran interés por la fotografía – fue un pionero en su uso como apoyo a la pintura – podemos comprender, especialmente, sus desnudos masculinos.
Sus desnudos femeninos, mantenidos dentro de la tradición realista, parecen incluirse plenamente en el romanticismo, como esta magnífica y semidesnuda, «Marguerite au Sabbat»:
mientras que otros siguen un realismo de connotaciones renacentistas como esta «Atalanta Victoriosa»:
Acción y misterio son elementos que pueden conformar muchas películas de aventuras, pero también protagonizar una obra fotográfica. En la obra de Ludovic Florent (Dunkerque, Francia, 1976) se introduce un tercer elemento: La belleza. El conjunto de estas tres características se aprecia, de un modo muy significativo, en una serie fotográfica que lleva por nombre «Polvo de estrellas»:
Creo que, a excepción de esta última imagen, los desnudos de esta serie son exclusivamente femeninos. Sin embargo, existe una serie alternativa «Libertà 2» que, en blanco y negro, parece recrear los mismos ambientes protagonizados por parejas masculinas. No encuentro imágenes libres de la misma, en la Red, por lo que sugiero su visión en la página web del fotógrafo.
Con una estética diferente podemos apreciar otros desnudos de este artista, como los que se muestran a continuación, que nos permiten considerarlo como uno de los maestros del desnudo fotográfico actual.
Louis Anquetin (Etrepagny, Francia, 1861-1932) se formó inicialmente en el estudio de Leon Bonnat, donde entabló amistad con Toulouse Lautrec . Posteriormente mantuvo también relación de amistad con Van Gogh, que se verá influído por un estilo, que este artista desarrolló junto a Émile Bernard, al que se denominó cloisonismo. El mismo, con fuerte influencia japonesa, se caracteriza por amplias manchas de color fuertemente delimitadas por trazos anchos y negros. Aquí les muestro algunos de sus desnudos.
Jean-Édouard Vuillard (Cuiseaux, Borgoña, Francia, 1868-1940) fue uno de los miembros más destacados del grupo posimpresionista conocido como los «Nabis» («profestas» o «iluminados» en hebreo). Se trata de un pequeño grupo implantado sólo en Francia en los últimos años del siglo XIX que, bajo la influencia de la obra de Gauguin, presta una máxima importancia al color (colores planos fuertemente delimitados por trazos más oscuros) sobre cualquier naturalismo formal y con un gran interés decorativo. Los Nabis tomaron el relevo de los simbolistas y constituyeron el vínculo entre éstos y los expresionistas del siglo XX. A este movimiento pertenecen artistas ya comentados, como Félix Valloton, Paul Ranson, Pierre Bonnard o, en escultura, Aristide Maillol. Su estilo se fue suavizando hacia finales de su vida, retratando, en particular, escenas de la vida doméstica de la burguesía del momento. Ya, antes de finalizar el siglo había pintado interiores protagonizados por su madre, su hermana, y algunas obreras del taller de corsés en el que trabajaba la primera. Quizás sean éstas sus obras más famosas. Frecuentemente en estas obras las figuras y los fondos reciben el mismo tratamiento por un artista que, según se cita en un magnífico artículo del Musée D’Orsay, comentó: «Yo no hago retratos. Yo pinto a la gente en su casa«.
El escocés Ken Currie (North Shields, Northumberland, Reino Unido, 1960) nos presenta una visión sombría del cuerpo humano. Aunque abundan los autorretratos , su obra nos habla de enfermedad y muerte. Un mundo romántico y oscuro en el que el cuerpo humano puede adquirir toques grotescos o transformarse, incluso, en pura carne.
Esa visión del cuerpo no sólo como carne inerte sino como piezas de matadero, adquiere su máxima expresión en sus «Piezas trágicas», que me evocan la obra de Francis Bacon con una técnica artística más realista:
Formas trágicas – Ken Currie
Formas trágicas nº2 – Ken Currie
Sin llegar a estas formas extremas, tenemos pinturas como las siguientes:
Annibale Carracci (Roma, Italia, 1560-1609) se ha reivindicado como uno de los pintores más destacados del barroco italiano, junto a Caravaggio. Ambos artistas son muy diferentes pero intentaron luchar contra la impronta manierista que dominaba por el momento. Pese a ello, la influencia del manierismo se aprecia en obras de juventud de Carracci, como en este homenaje al Cristo yacente de Mantegna, pintado cien años antes. En ella vemos que se eliminan los personajes secundarios y el cuerpo se muestra, como en Mantegna, en escorzo. Sin embargo, se muestra muy lejos de la rigidez simétrica de la obra de referencia.
La muerte de Cristo – Annibale Carracci (1583-1585)
Lamentación sobre Cristo muerto – Mantegna (1480-1490)
Annibale Carracci estuvo rodeado en todo momento de sus familiares, hermanos y primos, que trabajaron conjuntamente bajo el apellido Carracci, por lo que pueden resultar difícil conocer las contribuciones concretas de cada uno de ellos. Parece ser que, con todo, Annibale fue el artista más destacado. Sus obras más importantes se relacionan con los frescos en el Palacio Farnesio (Caravaggio nunca pintó al fresco).
Frescos del Palacio Farnesio – Annibale Carracci
Venus, Adonis y Cupido – Annibale Carracci
Alegoría fluvial – Annibale Carracci
Venus con un sátiro y cupidos – A. Carracci
Alegoría de la Verdad y el Tiempo – Annibale Carracci
San Sebastián – A. Carracci
Baco – A. Carracci
Hércules y Ónfale – A. Carracci
Paisaje con el Aseo de Venus – A. Carracci
Son muy numerosos sus dibujos de desnudos. Aquí una pequeña muestra:
Niño desnudo durmiendo – A. Carracci
Dibujo preparatorio para el compañero de Ulises en el Palacio Farnesio – A. Carracci
Profesor universitario del área de Química Orgánica. Aficionado al arte, a la música clásica, la fotografía y la literatura. Nudista desde hace muchos años.
Este blog aúna esas dos pasiones: Desnudo y arte
Visiones sobre el desnudo masculino en el arte contemporáneo – Miguel A. Ramírez
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Desnudo e identidad en la obra de Anita Steckel y Joan Semmel – Miguel A. Ramírez
Disponible libremente en el repositorio de la Universitat Oberta de Catalunya http://hdl.handle.net/10609/109566