Leila Amat Ortega (Madrid, España, 1987) es una fotógrafa sorprendente. Para los que, como yo, tienen casi asociada la fotografía del desnudo con el blanco y negro, el bello cromatismo y cuidadas luces de Amat son un motivo de reflexión y placer estético. De su Biografía Curricular, mostrada en su web, entresaco algunas cosas:
«Filóloga de hispánicas y profesora de Lengua y literatura castellana, a día de hoy se dedica de lleno a la fotografía construida, canal que utiliza para dar a entender que todo lo personal es político. Conocida por su activismo dentro del tabú y el estigma que sufre el campo de la salud mental, su obra gira en torno al amor, la familia, la resiliencia, el cuerpo, el feminismo, la maternidad, la muerte o la memoria.»
«¿Qué es la fotografía para mí? […] La fotografía nos permite atrapar la realidad que somos, es una herramienta para transformar e interpretar el mundo, un instrumento para volcar lo muy únicos que somos y, por lo tanto, la perfecta oportunidad para plasmar algo diferente.»



















































































































































































































