Nino Gasparri (Bari, Italia, 1910-1989) fue un artista italiano del que parece ser que no se ha publicado mucho sobre la vida y obra. Se inició como pintor de naturalezas muertas con un estilo que recuerda a sus maestros Carena, Romagnoli y Morandi, pero luego dirige su atención, principalmente, al cuerpo humano.
En la Galería Capitolium Art podemos leer:
«En los años centrales de su carrera, se centró principalmente en retratos de pie, desnudos y el estudio de la figura humana, lo que implicaba modelar el color y acentuar la luz en un espacio reducido donde se despliega la psicología del sujeto. La exploración del destino humano por parte del artista se volvió cada vez más fascinante. El pintor percibió algo diferente, más complejo: la desesperación es una parte intrínseca de la historia humana, no meramente un producto de la sociedad capitalista o neocapitalista. El sentido del drama adquiere una resonancia coral, y Gasparri persigue con lucidez la sinfonía de la desesperación humana. De hecho, incluso sus paisajes de madurez representan las últimas pausas antes del sufrimiento cósmico, que aflora en sus desnudos como un sentimiento interno relacionado con la condición humana».


























































































































































































