Los desnudos de Lucila Muriel (México, 1992?) son extraordinariamente poéticos. Lleva la estructura del «paisaje corporal» a su máximo de simplicidad formal. El blog MelodijoLola hace la siguiente consideración:
«En sus fotos, Lucila juega con la luz y las sombras a fin de crear paisajes corporales y hacernos sentir la unión entre mujer/hombre y la naturaleza. El tema central es el cuerpo desnudo, admirado, polémico y exigente. Porque plasmar desnudos no es solo tomar imágenes, sino percibir e interpretar la belleza del espíritu».
L’Officiel, una publicación mexicana sobre arte, nos comenta entre otras cosas:
«No quería trabajar con modelos en sí, sino lo que me interesaba era trabajar con gente que me encontraba en mi camino», dice Muriel, «conocí a gente increíble. Entendí que el escuchar de corazón a cada persona que me ayudaba hacía que me tuviera confianza y el shooting fluía mejor». La fotografía se convertía en un juego de luz y sombra, en donde podía experimentar cómo lo haría con un dibujo.
La fotógrafa toma inspiración de la gente que conoce, de la naturaleza y de fotógrafos que admira como Rafael Navarro, Helmut Newton, Edwar Weston y Robert Mapplethorpe, para forjar algo que es plenamente suyo. Y a la vez, nos hace sentir como parte de su obra, «Me gustaría transmitir que cada uno de nosotros somos únicos. Que vivimos en un mundo competitivo, queriendo ser alguien más y nos cegamos por tantas distracciones a la destrucción de nuestros dos templos más sagrados: el cuerpo humano y la madre tierra», concluye Muriel. La fotografía se convierte en una herramienta de conservación para nuestra esencia y la del mundo.




















































































































































































