Henri Regnault (París, Francia, 1843-1871) fue un pintor orientalista francés, alumno de Alexandre Cabanel. Su vida, muy breve pues murió a los 27 años en la guerra franco-prusiana, quedó muy marcada por su visita a la Alhambra de Granada, en España. Posteriormente estuvo en Marruecos y la muerte frustró su proyecto de viaje a la India. Aparentemente no existe ninguna relación entre este artista y Jean-Baptiste Regnault (1754-1829), aunque en algunos casos puede parecerse su obra y la pintura de «Las tres Gracias» que les muestro aquí, la he encontrado atribuida a ambos artistas.
Automedonte con los caballos de Aquiles
Automedonte con los caballos de Aquiles (grabado)
Judit y Holofernes
Busto de mujer
Mercado de esclavos en Alejandría. Esclava desnuda de pié
Mujer africana desnuda
Las Tres Gracias (atribución discutible)
Tetis trae las armas forjadas por Vulcano a Aquiles
Mercurio y EurídiceDos torsos de mujeres desnudas giradas a la izquierda
Stanislao Lepri (Roma, Italia, 1905-1980) fue un importante, aunque poco conocido, pintor surrealista italiano. Javier Fuentes en su blog El Hurgador [Arte en la Red] nos comenta:
«El artista, un solitario de genuina individualidad, no puede clasificarse ni estilística ni conceptualmente en ninguna escuela, tendencia u otro grupo artístico claramente definible. Apareció a mediados de los ’40, aparentemente de la nada, como creador de un mágico mundo híbrido, hecho de lo real y lo fantástico, que no sólo se mantuvo apartado de la influencia del surrealismo parisino y el amplio alcance de su sucesión, sino que le asignó una singular posición en el arte de su tiempo».
Del mismo modo, tomo prestado este comentario de la Galería Minsky:
«Era capaz de crear un mundo metafísico y mágico completamente extraño, un mundo no solo repleto de un exotismo onírico y melancólico, y de omnipresentes poderes demoníacos, impregnado de ironía satírica y desesperación, sino también de profunda emoción humana. Las certezas y los dogmas del pasado, deja claro, han perdido su validez. Lo que queda son los poderes rectores del destino que actúan sobre todo y contra los cuales los protagonistas de Lepri se ven indefensos en el enigmático escenario de sus vidas. Nada es lo que parece, y para comprender la realidad en su verdadera forma, el pintor dibuja visiones míticas de otro, un mundo metafísico extrarreal más allá de las apariencias reales en las formas de la realidad misma».
Stanislao Lepri mantuvo, durante bastantes años, una relación con la famosa pintora surrealista argentino-italiana Leonor Fini.
Jennifer Pochinski (USA, 1968) es una pintora figurativa estadounidense cuyo trabajo se aproxima a la abstracción. Marcas gestuales y un destacado y expresivo color caracterizan la producción de esta artista. En la Galería Mark Borghi Pochinski nos habla de su obra:
«Desde que me mudé a California, mi principal interés ha sido la figuración. Mis ideas son inseparables del proceso. Solo pinto cosas muy personales. Al menos, ese es su punto de partida; y casi de inmediato toman su propio rumbo. Intento abordar la pintura en su forma más pura. Me guío más por mi intuición que por mi vista. Así que mi obra tiende a tratar sobre lo que me funciona en ese momento y también sobre lo que no. Experimentar esto a diario al pintar me da más valentía en la vida. Mi obra simplemente refleja mis intentos cotidianos de autorrealización».
“Mi obra comienza en el espacio entre el mundo interior y el exterior, donde la emoción se transforma en forma. La imaginería figurativa es mi principal enfoque. Las figuras suelen estar aisladas, pero no solas. Sus relaciones con animales, objetos o fuerzas invisibles sugieren enredos emocionales que se resisten a una narrativa simple. Algunas interpelan directamente al espectador; otras se repliegan sobre sí mismas. Estos personajes no son retratos. Los construyo intuitivamente, a menudo a partir de fragmentos de referencia, y luego los llevo hacia la distorsión, la tensión o la vulnerabilidad.”
“Describiría mi paleta como psicológica más que naturalista. El color es mi lenguaje. Es mi forma de lidiar con la forma. Lucho constantemente contra la complacencia, la previsibilidad, la literalidad excesiva o incluso la falsa espontaneidad. El color lo impulsa todo en la pintura. El color debe tener una función, no ser solo ruido. Es parte de la arquitectura de la pintura, no decoración.”
«En sus obras más recientes, sitúa figuras humanas en exuberantes entornos naturales que evocan los trópicos: tierra rica en minerales, cielos brillantes y aguas cristalinas. Composiciones brillantes se combinan con figuras contemplativas, creando una ventana a su mundo tropical recordado».
Greta Buysse (Bélgica, 1942) es una fotógrafa belga cuyo acción se dirigió inicialmente hacia el mundo publicitario pero pronto se convirtió en freelance. En sus trabajos se muestra el cuerpo femenino en blanco y negro, delicado y misterioso, cubierto en ocasiones con velos transparentes o con graffitis. Tomo del blog «Uno de Los Nuestros» el siguiente comentario:
«Grate Buysse deja que su obra se inspire en iconografías donde la naturaleza y la arquitectura están estrechamente ligadas al cuerpo femenino. La textura de la piel es parte de esa arquitectura, de la pintura, del medio ambiente. El graffiti inscrito en cuerpos que asemejan estatuas, como si de un trazo sobre un fresco se tratase, hace que la feminidad emerja monumentalmente. La obra de Buysse requiere de una mirada más cercana. Sus imágenes son investigadas a fin de estimular la introspección, son altamente sugerentes. Alienta el intercambio de sutiles emociones, un viaje de amor, de experiencia de la vida y la muerte».
Rodolfo Amoedo (Salvador de Bahía, Brasil, 1887-1941), discípulo en París de Alexandre Cabanel y de Puvis de Chavannes, está considerado como uno de los pintores figurativos más destacados de Brasil. Su estadía francesa le permitió aportar al arte brasileño, estilos tan variados como el realismo, el orientalismo, el romanticismo, o el impresionismo.
Wilhelm Shenrok (Alemania, 1949) es un pintor y dibujante ruso cuya obra está dominada por el erotismo y la sexualidad directa, versionando obras maestras de la Historia del Arte en la que se suelen mostrar, en una misma obra, los trabajos de dos artistas diferentes, difícilmente relacionables entre sí. Un erotismo con un guiño de humor y complicidad con el espectador que reconoce con facilidad la fuente de inspiración de las mismas. El gran crítico de arte Jonathan Goodman un interesante artículo sobre el mismo en la revista digital Fronterad. Entresaco algunos fragmentos de este trabajo:
«…la especificidad del arte de Shenrok –sus detalladas descripciones del falo y la vulva– no solo se expanden sobre una tradición; cruzan una línea que muchos pensaban que separaba el buen y el mal gusto. Tales consideraciones, sin embargo, son materia de opinión en un mundo del arte donde los conceptos del gusto se consideran ahora totalmente personales, en vez de conceptos imparciales de la verdad estética. Shenrok lo sabe de manera instintiva, y sus bellas recreaciones de imágenes que son fundamentales para nuestra apreciación del pasado son provocadoras en parte porque las actualiza por su deseo de desmitificar y erotizar simultáneamente el arte que conocemos bien. Esto no significa que esté devaluando lo que pinta; en realidad, la sensación que transmite es que ama lo que está referenciando».
«… también es un error considerar que la reciente obra de Shenrok entra de lleno en la categoría de arte erótico. Su capacidad para la imitación, en el mejor sentido de la palabra, es extraordinaria, y también sus creaciones se pueden considerar una apropiación de la historia del arte que funciona como una apreciación, en vez de como un robo»
Gracias a la página web de iNudismo me he enterado – ¡con décadas de retraso! – de una interesante performance de Iago Pericot (El Masnou, Barcelona, Catalunya, España, 1929-2018); un pintor, grabador y escenógrafo que realizó, en 1986, un conflictivo montaje de teatro-danza en la que una pareja, completamente desnuda, interpreta, no se si completamente, la música de la Misa de la Coronación de Mozart. En el año 2008 la misma pareja, acompañada de otra más joven recrearon la performance con el título de MozartNu (1986-2008) Por desgracia,, no he podido encontrar ninguna grabación de este evento, aunque se ha publicado algunos extractos del espectáculo, con comentarios del propio Pericot, en Youtube. Para los que no puedan entender el catalán, les recomiendo la lectura de la presentación que hace «El Periódico.»
Imágenes tomadas de la página de LugaresNaturistas sobre la performance:
Fritz Aigner (Linz, Austria, 1930-2005) fue un artista, miembro de la Secesión de Viena, al que apodaron el «Rembrandt de Linz» por la influencia de éste en sus imágenes dramáticas y oscuras, ocasionalmente grotescas. Trabajó como pintor grabador e ilustrador, y sus desnudos con frecuencia muestran escenas eróticas. Fritz Aiger se autorretrata con frecuencia en sus obras en su papel de pintor.
El artista viajó por España, Irlanda y Reino Unido y sus trabajos se encuentran en museos y colecciones privadas de todo el mundo.
Gerard Dillon (Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1916-1971) fue un artista que trabajó, fundamentalmente en Londres, como pintor y decorador. Su obra más conocida se inspira en paisajes y escenas de la vida cotidiana de Connemara, al sur de Irlanda. Alejándonos de estas etiquetas, creo que debemos considerar igualmente un número razonable de obras (pinturas y grabados) en las que el artista trata el desnudo:
Julie Curtiss (París, Francia, 1982) es una artista francesa que vive y trabaja en Nueva York. Su estilo realista tiene una estética que recuerda al pop-art americano pero con elementos del posp-impresionismo y del surrealismo, aunque difícilmente podemos apreciar este último en sus desnudos. En White Cube leemos:
«Julie Curtiss se centra en la relación entre naturaleza y cultura en su pintura figurativa, escultura y gouache sobre papel, exponiendo y reelaborando arquetipos femeninos a través de una visión surrealista de lo insólito. «En mis imágenes, disfruto de la complementariedad entre el humor y la oscuridad, lo insólito y lo mundano, las formas grotescas y los colores vivos», ha comentado».
Y en la misma publicación:
«En la obra de Curtiss, la figura femenina siempre aparece sin rostro: un arquetipo, un símbolo o una representación sin rasgos definitorios. Ya sea apartando la mirada o velada por mechones de cabello que parecen cuerdas, su forma suele ser fragmentada pero poderosa, cuestionando la historia de la objetivación femenina y reapropiándose de lo que Curtiss denomina las «herramientas de comunicación y seducción». Las uñas se extienden hasta convertirse en afiladas garras, los pezones se transforman en conos gráficos y el cabello, como el de Medusa, resulta hipnótico y atractivo a la vez, abstraído y reconfigurado en una serie de zarcillos repetitivos y sinuosos».
Profesor universitario del área de Química Orgánica. Aficionado al arte, a la música clásica, la fotografía y la literatura. Nudista desde hace muchos años.
Este blog aúna esas dos pasiones: Desnudo y arte
Visiones sobre el desnudo masculino en el arte contemporáneo – Miguel A. Ramírez
Este libro se distribuye gratuitamente. Para solicitar el mismo úsese el formulario incluido en la pestaña «Libro»
Desnudo e identidad en la obra de Anita Steckel y Joan Semmel – Miguel A. Ramírez
Disponible libremente en el repositorio de la Universitat Oberta de Catalunya http://hdl.handle.net/10609/109566