¡Por fin lo logramos! Hacía muchos años que queríamos viajar a Egipto y, cuando ya teníamos todo listo, surgió esta desgraciada guerra. Pese a la incertidumbre no nos echamos atrás y seguimos con nuestro proyecto de conocer ese maravilloso país, obra del río Nilo. Del Cairo a Assuán en el que se incluyó un estupendo crucero fluvial Luxor-Assuán-Luxor que nos permitió conocer directamente esas grandes obras milenarias cuyas imágenes nos muestran las redes y que han fascinado a Occidente desde la época de Napoleón. Otro de los sueños cumplidos fue conocer el, recién ignaurado, GEM (Gran Museo Egipcio). Créanme; pasear por este gigantesco museo vale, de por sí, el largo y oneroso viaje al país. El desnudo sólo en la más absoluta intimidad. Egipto es un país musulmán, muy tolerante y respetuoso, al que debemos respetar igualmente. Así que este par de fotos que les mando, casi como fe de vida, fueron tomadas en el camarote del crucero:
El mundo musulmán siempre ha sido contrario a la representación del cuerpo humano pero, al menos en este país, la religión dominante no parece haber vandalizado las representaciones artísticas de otras culturas previas. Gracias a ellos podemos observar obras como las que he mostrado en las entradas «El desnudo en el arte: Arte egipcio clásico» y «El desnudo en el arte: Los dioses egipcios«. En este viaje no he podido dejar de observar algunas representaciones que ponen de manifiesto que el desnudo no era, hace unos milenios, algo inhabitual en la vida cotidiana. Tomé estas imágenes en el complejo funerario del Rey Teti (Sexta dinastía, aproximadamente 2330 aC.) en Badrashin, provincia de Giza.





























































































































































