Walter Battiss (Somerset East, Sudáfrica, 1906-1982) fue un artista destacado que creó, en la época del apartheid, un mundo original y exclusivo – con sus propias reglas y estructuras – que denominó «Fook Island». El artista viajó, durante los años 60 y 70 por numerosas islas como las griegas o las Seychelles con las que elabora posteriormente ese espacio personal que le dará renombre internacional. Quizás por ello, su obra se la ha encuadrado dentro de un indigenismo del que estuvo siempre muy interesado pero que, globalmente, no creo que refleje la totalidad de su obra. Ateniéndonos, como siempre, a los desnudos, podemos ver algunas reinterpretaciones de obras clásicas del arte europeo, como son las que utilizo para abrir esta pequeña exposición de sus trabajos.
Adicionalmente, quiero destacar que fue miembro fundador del conocido como New Group, un grupo que aglutinó a la vanguardia artística que volvía de Europa (aunque el artista no la había visitado por entonces), así como su destacada labor como profesor de bellas artes.
La obesidad en el arte puede abordarse desde distintas ópticas. Rubens la mostró asociada a una estética cuya base era la prosperidad económica. De un modo similar, pero con una visión negativa asociada a una ideología política, podemos observar los gordos de Mu Boyan. En el mundo occidental resulta fácil identificarnos con las figuras amables de la mayoría de las obras de Botero. Rolf Ohst (Lübeck, Alemania, 1952) nos plantea una obra con abundantes desnudos tratados con un técnica asociable al hiperrealismo pero, dentro de los mismos y – aunque pueda parecer contradictorio – aparecen figuras de obesidad extrema y dimensiones ocasionalmente gigantescas. Una desmesura similar a la comentada de Mu Boyan pero donde no se plantea ningún tipo de crítica. Los voluminosos personajes masculinos, que se contrastan con el pequeño tamaño y fragilidad de un pájaro, parecen responder a una idea de autoconfianza y felicidad. Les muestro éstos (serie Birdy) y otros ejemplos.
Charles Kvapil (Amberes?, Bélgica, 1884-1957) fue un gran retratista de desnudos femeninos, aunque realizó también paisajes o naturalezas muertas. La interrogante del lugar de nacimiento se debe a que Wikipedia insiste en que nació en la antigua Checoslovaquia. Su familia era de ese país y lo que, en todo caso queda claro, es que su nacionalidad era belga. Formó parte de la denominada escuela de París y su obra se encuadra integrada, fundamentalmente, dentro del movimiento impresionista, con algunas influencias del colorismo fovista de Matisse, que le aportan una paleta fuerte y vibrante. También de ese primer intento de cubismo que vemos reflejado en las obras de Paul Cézanne.
Víctor Brauner (Piatra Naemtz, Rumanía, 1903-1966) fue uno de los artistas surrealistas más importantes de Europa. Formado brevemente en Bucarest, fue fundamentalmente autodidacta y sus inicios en el arte vinieron de manos del movimiento dadá. Amigo de su compatriota Brancusi, se introdujo en París en el movimiento surrealista, liderado por André Breton, de la mano de Tanguy. Dentro del mismo pudo dejar aflorar su pasión por el ocultismo y todo el mundo esotérico. Intervino el la Exposición Surrealista de Tenerife, de 1935, organizada por Óscar Domínguez. Este último le ocasionará, involuntariamente, la pérdida de un ojo, cuando Brauner intentaba mediar en una pelea entre Domínguez y Esteban Francés. Se ha hecho mucho hincapié en este hecho porque, en los años previos, el artista había mostrado una gran obsesión por los ojos y la ceguera. A partir de este hecho surge el arte más fantástico de este gran pintor. Sus últimas obras muestran la influencia del arte precolombino y del, también surrealista, Matta, cuando ya se encontraba fuera del rígido corsé del movimiento de Breton.
Cuando inicié este blog, en el año 2015, publiqué una pequeña reseña: «El desnudo en el arte: El Cristo desnudo» en el que intenté poner de manifiesto cómo los nuevos aires, del Renacimiento italiano, llegaron a permitir que una figura, considerada sagrada, pudiera manifestarse naturalmente desnuda. Este esquema no se mantuvo en el tiempo y el cristianismo siempre ha querido mantener las distancias con respecto del cuerpo, considerado impuro. La figura de Cristo que, de acuerdo con la tradición cristiana murió crucificado desnudo, volvió a revestirse de los célebres paños de pureza. La llegada del neoclasicismo parece que podría haber revertido esta situación. No fue así porque el arte sagrado fue perdiendo interés. La evolución del neoclasicismo hacia las formas realistas que llegaron a dominar el siglo XIX favorecieron un arte centrado en el desnudo masculino completamente secularizado y cotidiano. Llegamos al siglo XX. No podemos afirmar que las tradiciones religiosas han pesado mucho en el mismo, pero una gran libertad artística e ideológica permiten una gran diversidad de expresiones, incluso dentro de las iglesias tradicionales. No voy a mostrar aquellas en las que se busca la polémica directa y que un cristiano podría considerar blasfemas, sino casos en los que, aparentemente, se quiere mantener la idea religiosa.
Cucifixión – Edvard Munch
Cristo crucificado – Pablo Picasso
La figura de Edward Knippers, ya ha sido glosada, pero les muestro aquí uno de sus destacadas crucificciones, muy expresionistas.
Crucificción – Edward Knippers
En general, me voy a limitar a poner algunas obras que me parecen relevantes, citando a sus autores:
Cuerpo y sangre de Cristo – Laura Face
de Joel Peter Witkin
Lección – Cristiana Planas
de Justo Arozamena
Cristo en brazos de la muerte – Ricardo FlechaCristo en brazos de la muerte (detalle) – Ricardo Flecha
Mi Dulce Señor – Cosimo Cavallaro
Fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de Barcelona – Josep Maria Subirachs
Antony Crossfield (Londres, reino Unido, 1972) nos muestra, en sus fotografías, una realidad inventada. Cuerpos fusionados con otros cuerpos o con objetos. Cuerpos imposibles que viven una historia que nos resulta ajena y misteriosa pero real, y por ello nos desconciertan. No resulta raro que el artista muestre su admiración, entre otros, por Francis Bacon. En ese artículo, y ante la pregunta de los posibles efectos que su obra puede provocar el espectador, comenta:
«Espero que provoquen un montón de preguntas. Sobre todo porque en mi trabajo cuestiono muchos supuestos que tenemos sobre el cuerpo y su relación con uno mismo, así como la necesidad de examinar el vínculo entre fotografía y pintura. Gran parte de lo que hago es un intento de tomar una serie de dicotomías aparentemente contradictorias: la mente y el cuerpo, la naturaleza y la cultura, dentro y fuera, la pintura y la fotografía, la ficción y la realidad…simplemente trato de plantear distinciones.»
La obra de Crossfield, siempre interesante, abarca más de la temática que les muestro. Pero estos extraños cuerpos tienen algo de fascinador. Les muestro algunos ejemplos.
Durante la primera mitad del pasado siglo observamos en intento, por parte de la mayoría de los países sudamericanos, de construir una identidad nacional a través del arte. Con técnicas y modos expresivos procedentes muchas veces de Europa, se abordan figuras con características étnicas y culturales indígenas. En este contexto, resulta muy destacada la figura de Alfredo Guido (Rosario, Argentina, 1892-1967). Guido resulta particularmente famoso por el retrato de «La chola desnuda» (1924). Con el término «chola» se suele designar, en los países sudamericanos, a las mujeres mestizas que iconográficamente solemos ver con sombrero y amplias polleras (faldas) superpuestas,de tejidos característicos. En caso, el referente de la vestimenta está, lógicamente, muy minimizado y centrado en el sombrero. Pero los tejidos tradicionales mantienen una fuerte presencia en la obra. Como también pone de manifiesto Georgina G. Gluzman en su importante ensayo «La Chola desnuda de Alfredo Guido (1924): ficciones nacionales, ficciones femeninas«, la forma y el color del cuerpo no parece que tenga nada que ver con la mujer andina y nos lleva más a figuras como las de Ingres o la la desafiante mirada de la Olimpia de Manet.
Chola desnuda – Aldredo Guido
El esquema no es completamente novedoso en el arte argentino y otros artistas, como Jorge Larco, generaron por la misma época, imágenes similares, pero sin ese compromiso con el mundo aborigen:
Venus porteña – Jorge Larco
La obra ha tenido un gran impacto y la vemos versionada por otro artista argentino: Julio Roldán. Este transforma fundamentalmente el fondo, incorporando una figura que trabaja en los textiles.
La Chola de Guido y Aldacira de Andrada – Julio Roldán
En este caso, como en la obra de referencia, la mujer se asocia a la tierra, al fruto de la misma y a labores, como el transporte de agua, que se asignaban directamente a su condición. Pese a su mirada desafiante, la mujer es la tierra fructífera, con toda su carga de pasividad y permanencia. Como tal se la considera representante de las esencias del país.
No es el único desnudo atribuible a este pintor.Podemos encontrarnos otras obras interesantes como estas:
Sin embargo, he podido encontrar relativamente pocas obras de este artista en Internet.
Robert Giard (Hartford, Connecticut, USA, 1939-2002) fue un gran fotógrafo, que trabajó con una amplia gama de temas, entre los que destacaron, particularmente, sus retratos de desnudos. Su cámara retrató de un modo particular un mundo de artistas gays y lesbianas que se muestran, sin artificios ni posturas exageradas, en un maravilloso blanco y negro en el que la luz juega contrastes destacados. Su amplio legado se custodia, con fines educativos, en la Fundación Robert Giard, que presta una particular atención al arte LGBTQ+.
Federico Cantú (Cadereyta Jiménez, México, 1907-1989) fue uno de los grandes creadores mexicanos que se destacó como pintor, grabador, escultor y muralista. En esta última faceta se le ha comparado con los más grandes, Rivera, Orozco y Siqueiros, con los que llegó a exponer. Cofundador de la Plástica Mexicana y de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, ejerció como profesor tanto en su país como en la Universidad de California. En pintura se destacan su desnudos femeninos en los que se aprecia un realismo con aires románticos decimonónicos.
J. A. G. Acke, ó Johan Axel Gustaf Andersson (Estocolmo, Suecia, 1859-1924) fue un pintor, muralista, escultor y grabador, que desarrolló una obra de inspiración impresionista. Su última etapa se vió influenciada por su viaje a Río de Janeiro, en 1912, que modificó su modo de expresión de la luz. Su formación se llevó a cabo en Suecia, Bélgica y Francia, donde estudió grabado. Sin embargo, siempre fue un autodidacta que no quiso someterse a ningún dictado académico. Ejerció su actividad tanto en su país como en Finlandia.
Profesor universitario del área de Química Orgánica. Aficionado al arte, a la música clásica, la fotografía y la literatura. Nudista desde hace muchos años.
Este blog aúna esas dos pasiones: Desnudo y arte
Visiones sobre el desnudo masculino en el arte contemporáneo – Miguel A. Ramírez
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Desnudo e identidad en la obra de Anita Steckel y Joan Semmel – Miguel A. Ramírez
Disponible libremente en el repositorio de la Universitat Oberta de Catalunya http://hdl.handle.net/10609/109566