Un duro desafío. Seleccionar los autores de los retratos de desnudos masculinos realizados en el siglo XIX. ¡Suerte!
Para realizar la prueba pinchar en el siguiente enlace:
Un duro desafío. Seleccionar los autores de los retratos de desnudos masculinos realizados en el siglo XIX. ¡Suerte!
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Me toca presentar aquí a otro destacado pintor español prácticamente olvidado por sus compatriotas. Toda la obra de Luis Ricardo Falero (Granada, España, 1851-1896) se encuentra fuera de España, fundamentalmente en los Estados Unidos, y fue fundamentalmente realizada en Londres, donde el artista asentó su estudio hasta su temprana muerte a los 45 años. Nos legó una obra en la que domina de un modo absoluto el desnudo femenino, y un estilo del que sólo podría garantizar, de un modo absoluto, su orientalismo. Recordemos que el orientalismo incorpora una visión «exótica» en el arte europeo del siglo XIX como aportación de las campañas napoleónicas en Egipto y la traducción de las Mil y Una Noches, y se sumó al realismo francés de destacados artistas como Delacroix o Ingres. Aquí tenemos una temática romántica, en la que dominan las brujas, ninfas y hadas que, junto al exotismo oriental, parecen configurar una obra que hoy puede recordarnos a los ilustradores gráficos de los cómics de fantasía y ciencia ficción.
Falero no tituló nunca sus cuadros por lo que los títulos que se muestran son siempre fruto de una tradición. El primer ejemplo que les muestro es quizás su obra más conocida

Brujas yendo a su Sabbath – Ricardo Falero
¿No les recuerda lo que bastantes años más tarde pintaría Harry Holland?

La Visión de Fausto (Fausto y Mefisto) – Luis Falero

La favorita – Luis Falero

Hadas bajo un cielo estrellado – Luis Falero

La estrella doble – Luis Falero

Mujer mariposa (izquierda) – Ninfa de la Luna (derecha) Luis Falero


La Pose – Luis Falero

Ninfa – Luis Falero

Ninfas – Luis Falero

Desnudo recostado – Luis Falero

Odd Nerdrum ante una de sus obras
No cabe duda que el artista noruego – pese a su nacimiento sueco – Odd Nerdrum (Helsingborg, Suecia, 1944) es un artista sorprendente: Su refinada técnica bebe de las fuentes del tenebrismo, que inauguró Caravaggio, pero también de las matizadas luces y de una paleta dominada por ocres y marrones, que caracterizan la obra barroca de Rembrandt. Frente al informalismo habitual en el arte contemporáneo noruego, enfrenta una pintura realista con un poderoso estilo que parece mirar a un mundo triste y decepcionante. Una humanidad apegada a la tierra de la que casi no se diferencia, con paisajes telúricos inspirados, según cuenta el propio artista, en Islandia.

Hombre picado por una serpiente – Odd Nerdrum





Ley de hierro – Odd Nerdrum

La nube – Odd Nerdrum


Mujer mata a hombre herido – Odd Nerdrum


Hombre sin brazos – Odd Nerdrum
En muchas ocasiones da un paso adelante y se muestra frontalmente desagradable. Crea un arte kitsch, escatológico y grotesco. No he logrado conocer el significado de esta selección temática pese a que hay numerosas entrevistas a este artista como, por ejemplo, la mostrada por la revista Descubrir el Arte, o el vídeo publicado por el Museo Europeo de Arte Moderno.

Autorretrato con capa dorada – Odd Nerdrum



Mujer orinando – Odd Nerdrum

Odd Nerdrum es un artista con un fuerte prestigio internacional y con numerosos seguidores incondicionales en el mundo artístico. Dispone de un museo propio en el que podemos apreciar su amplia producción.
Comentaba en mi entrada anterior que, junto a la abigarrada y barroca obra de Ben Tolman que había mostrado existe otra, de pequeño formato, que se centra más en el hombre que en la arquitectura. El desnudo, esquemático ahora, es protagonista de la misma y parece reflejar una apuesta por el modo de vivir nudonaturista, frente al artificio, consumismo y violencia del mundo contemporáneo. Sin embargo, no se trata de un panfleto. La obra adopta siempre un tono reflexivo, irónico en ocasiones, y el desnudo puede mostrar a veces a un hombre indefenso frente a un entorno amenazador. No siempre resulta fácil su lectura.







Resulta difícil, para un joven, abrirse camino en el amplio mundo del arte contemporáneo. Hacerlo como dibujante puede resultar aún más duro. Quiero presentarles aquí la obra de Ben Tolman (Washington?, USA, 1980) cuya producción me resulta particularmente interesante. Sus complejos dibujos a tinta han sido expuestos tanto en los Estados Unidos como en Europa y muestran usualmente escenas urbanas; complejas arquitecturas, muchas veces en ruinas, que de algún modo nos recuerdan las obras de Escher, aunque sin sus geometrías imposibles. En las mismas, los cuerpos desnudos están plagados de arabescos, de imágenes menores que difuminan sus formas y dan un aire barroco, en su complejidad, y surrealista, desde el punto de vista temático. Junto a las mismas, existe otro Tolman, con unos dibujos más pequeños y reflexivos que les mostraré, para disponer más espacio, en la próxima entrada.









Hablar de Max Dupain (Sidney, Australia, 1911-1992) es hacerlo de todo un referente en el arte fotográfico del siglo XX, tanto australiano como mundial. Su amplia obra se suele clasificar como modernista, aunque no he encontrado una definición clara para este término en el ámbito fotográfico. En cualquier caso, muestra una gran tendencia a la simplificación de las formas y ello se hace patente tanto en sus desnudos como en sus composiciones florales, paisajísticas o arquitectónicas. Particularmente en estas últimas, a las que fue derivando con el tiempo una obra que a la vez que iba adquiriendo un carácter más abstracto. Una magnífica muestra de esta producción nos la muestra la «Art Gallery of New South Wales» de Australia. La fotografía que lo lanzó a la fama y se convirtió en todo un símbolo identitario de su país, fue «Sunbaker», creada en 1937 e impresa en 1970:

Sunbaker – Max Dupain
Con ella quiero dar inicio a una serie de fotos de desnudos en la playa en las que el nudismo-naturismo parece tener un carácter dominante. Desnudos familiares, naturales, íntimos en el más amplio sentido de este término.






Ese pintor de formas creó magníficos retratos de desnudos femeninos en los que la estética se impone a cualquier consideración de tipo erótico:





En ocasiones, su estudios sobre la luz o las texturas parecen dar un cierto carácter surrealista a sus composiciones:


Un divertimento, sin más. Con esta nueva sección intentare ir poniendo «pequeños ejercicios» que nos muestran nuestro conocimiento en esta particular Historia del Arte centrada en el desnudo. Para comenzar, este pequeño test basado en el Arte Contemporáneo Español. Para resolverlo, les sugiero hacer clic en el siguiente enlace:
George Bellows (Columbus, Ohio, USA, 1882-1925) es un pintor realista excepcional. Partiendo de la pura tradición americana y sin haber viajado a Europa, como era usual en los artistas de la época, cambia radicalmente la óptica, muy centrada en el mundo rural y doméstico, y utiliza como modelo la ciudad, con toda su complejidad, actuando como un reportero gráfico del mundo que le tocó vivir. Así, junto a numerosos retratos, observamos también muestras de conflictos sociales, escenas de boxeo o paisajes urbanos. Este realismo social, expresado con una paleta oscura y contrastada, dio paso, a partir de 1910, a otra muy luminosa, centrada fundamentalmente en el paisaje y, como indica la National Gallery of Art, «Su estilo cambió al explorar las teorías del color de Hardesty Maratta y Denman Ross, y más tarde el sistema compositivo de simetría dinámica de Jay Hambidge.». Bellows inicia una transición hacia la modernidad que no pudo concluir, dada su temprana muerte a causa de una apendicitis, y que sí llevaría plenamente adelante su compañero de estudios Edward Hopper, nacido el mismo año, y más conocido por ello por el gran público.
George Bellows ayudó a organizar el «Armory Show», nombre que se dio a la célebre Exposición Internacional de Arte Moderno que se llevó a cabo en Nueva York, en 1913, y se convirtió en la plataforma que lanzó el arte estadounidense a la modernidad al enfrentar el arte americano que se llevaba a cabo en aquel momento al que realizaban las vanguardias europeas.
Centrándome en el desnudo, quiero mostrarles algunas relevantes pinturas, dibujos y grabados de este autor.

La barricada – George Bellows

Cuarenta y cuatro chicos – George Bellows

Muchacha desnuda con loro – George Bellows

Dos muchachas – George Bellows


Miss Bentham (izquierda) – Desnudo sentado (derecha) George Bellows

Desnudo con cabello rojo – George Bellows


Muchcha desnuda – Miss Leslie George Bellows

Baño-Ducha (litografía, versión de 1923) – George Bellows

Hombre desnudo sobre su espalda (litografía) – George Bellows

Desnudo de pié (Izquierda) – Desnudo nº 8 (derecha) George Bellows

Muchacho sentado (izquierda) – Estudio de desnudo (derecha) George Bellows
Christoffer Wilhelm Eckersberg (Blakrog, Dinamarca, 1783-1853) está reconocido como una de las figuras más destacadas del neoclasicismo, y se le considera como «el padre de la pintura danesa». Fue profesor y director de la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca y en su formación contribuyó decisivamente su estadía, durante tres años (a partir de 1810), en el taller de Jacques Louis David. David sólo utilizaba modelos masculinos, por lo que Eckersberg se vio obligado a contratar, de su bolsillo, a una modelo femenina: Emilie. Las obras de carácter mitológico-histórico no tienen, a mi opinión, la importancia de las de David, cuyas complejas composiciones con numerosos personajes son sobradamente conocidas, pero logra retratos de extraordinaria factura y elegancia, con una mayor importancia de la mujer.



Modelo masculino con una bara – Eckersberg

Desnudo recostado – Eckersberg

Joven sentado (izquierda) – Tres jóvenes espartanos (derecha) – Eckersberg

Sócrates y Alcibíades (izquiera) – Ulises en la cueva de Polifemo (derecha) Eckersberg

Modelo desnudo sentado – Eckersberg

Desnudo femenino reclinado – Eckersberg

Mujer delante del espejo – Eckersberg

Joven arquero afilando la flecha – Eckersberg

Mujer desnuda poniéndose las zapatillas – Eckersberg

Modelo desnuda sentada – Eckersberg
Opino que la segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por la impronta de los impresionistas franceses. En 1870, por indicar una referencia temporal, Manet tenía 38 años, 39 Cézanne y Renoir, 34, Degas 36, y 40 Rodin. Todos ellos en plena efervescencia creativa. Pero el público burgués no apoyaba mayoritariamente al impresionismo sino que seguía fielmente las pautas de la Academia, una institución creada en 1816, fiel a un neoclasicismo cuyo máximo exponente artístico fue Ingres, que controlaba y dominaba el mercado artístico. William Adolphe Bourguereau (La Rochelle, Francia, 1825-1905) fue miembro y primer presidente del capítulo de pintura de dicha academia. Su obra, muy bien vendida en su época, no tiene hoy en día tantos admiradores y algunos críticos se han ensañado incluso con la misma. Eisenman, según cita en Wikipedia, indicó «que contemplando sus cuadros, el burgués más ignorante entendía la fastuosidad de la mitología clásica y llegaba a la tranquilizadora conclusión de que la vida del campesino es el jardín del Edén.» Ni que decir tiene que pintores como Gauguin o Van Gogh lo ridiculizaban siempre que podían y tuvo algún enfrentamiento con Cézanne. Sus pinturas y sus dictatoriales modos se opusieron abiertamente a una corriente que hoy entusiasma hasta al público, artísticamente hablando, más conservador.
En la pintura de Bourguereau abundan los motivos mitológicos, angelitos, desnudos de cándidas señoritas en los que se aprecia un contenido erotismo y algún (escaso) desnudo masculino. La ejecución de la obra es magnífica y se notas la mano de la escuela de Ingres, aunque creo que hoy – incluso contextualizándo su pintura en esos finales del XIX – podríamos encontrar algunas de ellas algo «cursis».


El retorno de la primavera – Bourguereau

La primavera (izquierda) – La perla (derecha) Bourguereau

La ola – Bourguereau



Dante y Virgilio en el Infierno – Bourguereau


Las dos bañistas (izquierda) – La toilette de Venus (derecha) Bourguereau

El primer duelo – Bourguereau

La juventud de Baco – Bourguereau
