He decidido hacer un pequeño paréntesis para mostrar un cortometraje realizado por Arsoñi Estudios de Comunicación y que se muestra en Vimeo. Se dice que el cine es el 7º Arte y el desnudo está presente en sus distintas facetas.
He decidido hacer un pequeño paréntesis para mostrar un cortometraje realizado por Arsoñi Estudios de Comunicación y que se muestra en Vimeo. Se dice que el cine es el 7º Arte y el desnudo está presente en sus distintas facetas.
El dibujo sobre papel raramente ha centrado el interés de nuestros artistas. Una notable excepción lo constituye la obra del Luciano Miori (Roma, Italia, 1921-2006) que nos legó una obra protagonizada por hombres desnudos, con un sexo minimizado o ausente, pero, al mismo tiempo, dotados de una fuerte masculinidad y una poderosa expresividad que me recuerda la obra de Picasso. No he logrado obtener referencias en la red, sobre la biografía de este artista, que algunos confunden con un político del mismo nombre que vivió a principios del siglo XX, pese a que su obra forma parte de importantes colecciones como las del MoMA. He aquí algunos ejemplos:

Desnudo de pié con gato

Sin título

Hombre con pájaro y pelota

caballo y jinete


Desnudo flexionando una barilla

Hombre con pájaro

Sin título


Minotauro marrón
Arthur Tress (Blooklyn, New York, USA, 1940) es un fotógrafo cuya obra más destacada gira en torno al cuerpo desnudo, usualmente masculino, en escenografías surrealistas y composiciones en las que subyace, frecuentemente, la violencia física. Yo diría que que la violencia, generalmente sólo insinuada, es el tema central de una obra más amplia, que abarca mucho más que el desnudo, y centra su mirada hacia la sociedad en general. Dentro de la misma son muy relevantes las fotografías que versan sobre la infancia. En el contexto del desnudo, que aquí nos interesa, les dejo con unas imágenes que me parecen interesantes:












Junto con Anita Malfatti, y también miembro del grupo artístico brasileño denominado Grupo de los Cinco, Tarsila do Amaral (Capivari, Brasil, 1886-1973) puede considerarse la pintora más destacada del modernismo en su país. De formación inicialmente local, entró en contacto con las vanguardias europeas en ese crisol – en el que se generaron muchos artistas del modernismo sudamericano – que fue la «Academie Julien» en París. A su vuelta formó parte del denominado Movimiento Antropofágico que, partiendo de una base indigenista autóctona asimiló integrando el influjo europeo. Así, podemos apreciar en su obra la influencia de Léger, del cubismo de Picasso o del surrealismo de Miró.


Estudio de desnudo

Batizado de Macanaíma

Quizás el elemento formal más característico de la artista son esas figuras simplificadas con enormes extremidades y, de un modo especial, unos pies desmesurados. En este conjunto, su obra más emblemática es Abaporu, fechada en 1928. Abaporu en lenguaje tupí-guaraní significa «hombre que come hombre» constituyendo un manifiesto del movimiento Antropofagia que tuvo una influencia muy destacada en toda Sudamérica.

Abaporu

Antropofagia



Playa

Primavera
Que Auguste Rodin (Medoun, Francia, 1840-1917) fue un genio que revolucionó la escultura es algo que considero de dominio público, y a lo que he dedicado una pequeña entrada en este blog. Sin embargo, sus dibujos y acuarelas son mucho menos conocidas pese a su abundancia (¡más de 10.000 dibujos! ) y extraordinaria calidad. Podría pensarse que eran esbozos preparatorios para la ejecución de la obra escultórica, pero, en general, no es así. Según lo indicado en la web del museo que lleva su nombre, al final de su vida el artista declaró:
«Es muy sencillo, mis dibujos son la clave de mi obra»
Precisamente, es en esa última etapa de su producción la que se nos encontramos con la mayoría de esta obra sobre papel que tiene como protagonista, casi exclusiva, a la mujer desnuda. Desnudos en una gran variedad de poses y, muchas veces, claramente eróticos.


El abrazo – Rodin

En la web del Museo Rodin se destaca la más que probable evocación de la obra de Courbet «El desnudo del mundo» en esta pintura, realizada en torno a 1900, que lleva el título «Antes de la creación»:

Antes de la creación – Rodin






Émile Henri Bernard (Lille, Francia, 1868-1941) fue un pintor que jugó un papel decisivo el el desarrollo de la modernidad. Íntimamente ligado a los post-impresionistas Van Gogh y Gauguin, y admirador de Cézanne, se le considera creador del estilo denominado «Cloisonismo». Este se caracteriza por pinturas de colores planos, tendentes más a mostrar sentimientos que a imitar la naturaleza, formas fuertemente silueteadas y prácticamente sin volumen que tendrán una influencia decisiva en Van Gogh y, muy particularmente, en Gauguin, cuyo Cristo Amarillo suele considerarse como un exponente destacado de este estilo. Pese a la radicalidad del cloisonismo, Bernard adoptó una actitud crítica respecto a las vanguardias, en especial frente al abstracto que empezaba a tener gran pujanza. Curiosamente, en su etapa final, se produjo una derivación hacia el clasicismo que lo alejó de esa vanguardia. Se dice que se debió en gran medida a la falta de reconocimiento que tuvo su labor junto a unos ciertos celos profesionales con Van Gogh. Pese a esto, su indiscutible amistad con éste lo hizo valedor, a la muerte del artista y de su hermano Theo, a gestionar sus asuntos, realizar una exposición de sus obras y editar sus cartas.
Los desnudos, salvo algunas bañistas que muestran esa predilección por Cézanne, corresponden en general a esa etapa más clasicista desarrollada a partir de los años veinte.











La obra de Roberto Reula (Madrid, España) parece introducirnos en un mundo personal, íntimo, que parece reflejarnos de algún modo. Sus esculturas, de pequeño formato, pueden adquirir un toque conceptualista sin perder por ello el carácter de proximidad, de realidad cotidiana. En palabras del artista:
«Hago figuración en formato pequeño de unos personajes que considero un reflejo de mí, de las personas: pequeños, desnudos, algo grotescos, un poco desamparados, con su puntito irónico».
igualmente, en otras declaraciones:
«Modelo lo que veo que somos por dentro, caóticos, cómicos, crueles, deformes, pequeños. Modelo sin piedad la realidad que no nos gusta, pero de la que todos estamos hechos. Tengo la suerte de poder darle forma al miedo y a la vergüenza, a la grandeza de lo miserable, el hombre producto de la «sociedad» en la que vivo».
Antes de mostrarles una selección personal de su obra, expuesta ya en todo el mundo, los dejo nuevamente con unas palabras del escultor que revelan, de algún modo, su concepción del arte:
«El arte no tiene por qué ser bello. Puede serlo, pero esa no es su función. Su función es que cuente algo. Si es feo pero cuenta algo, es perfectamente válido. Lo malo es que es un recurso que se usa demasiado. Se tiende mucho a una obra escatológica, escandalosa, que busca el impacto rápido. Hasta eso termina siendo aburrido. Uno está saturado de ver imágenes siniestras».


Disfruta el silencio (I y II)

Al rincón por soñar al sol

Corre

La habitación de los pasos invisibles

Era cuestión de tiempo (izquierda) y El empuje que me faltaba (derecha)

Tantas vidas en una maleta

Sus manos son mis alas (delantero y trasero)

La senda del tiempo (izquierda) y Donde tu luz e lleve (derecha)

Las noches
Insisto sobre los pintores flamencos que ejercieron su actividad en los albores del siglo XVI y que siguieron, de algún modo, las huellas de Albert Durero. Dentro de los mismos, a los que se ha dado en llamar «Pequeños Maestros», se encuentra Sebald Behan (Alemania, 1500-1550). Aunque desarrolló diversas actividades artísticas se conoce a este artista, fundamentalmente, como grabador. En general su obra reviste un acusado carácter erótico, lo que me ha llamado mucho la atención. Behan vivió el agitado mundo de la lucha de religiones. Coetáneo de Lutero en momentos en los que el fundamentalismo religioso justificaba cualquier comportamiento, algunos de sus grabados podrían llegar a considerarse como pornográficos, mostrando temáticas que no serían tratadas públicamente hasta el siglo XX. Por ejemplo su obra «La muerte con una pareja lasciva» puede llegar a sorprendernos, incluso hoy en día, al mostrar a una pareja que se masturba mutuamente en presencia de la muerte:

También nos presenta los consabidos temas sobre el Pecado Original, la Caída y Adán y Eva


En general toda la obra respira un fuerte erotismo y un carácter sexual bastante explícito:








Las nuevas corrientes que surgieron en Italia en el siglo XV, dando lugar a lo conocido como Renacimiento, tardaron aproximadamente un siglo en difundirse por el mundo flamenco donde sólo se asentaron en la segunda mitad del XVI. Ajeno a la influencia y mecenazgo de la Iglesia Romana, el arte centra su atención en el retrato de la burguesía que la sustenta, y en el paisaje. El desnudo tiene pocas posibilidades de desarrollo en este esquema. Se mantiene relacionado con la religión, fundamentalmente con la creación del hombre y con el pecado y su castigo. Este fue el dominante del arte gótico pero poco a poco, al ir resaltando la importancia del hombre, empezó a incidirse en la belleza y, en ocasiones incluso, en un cierto erotismo. Esta transición podemos observarla en Hans Baldung (Schawäbisch Gmünd, Alemania, 1484-1545), conocido como Grien (el verde) posiblemente por su afición a vestirse con ropas de ese color. Hijo de una destacada familia burguesa, fue discípulo de Durero, cuyas influencias están claras en su obra así como la de Lucas Cranach.
Su óleo «Adán y Eva» muestra, a mi entender, un elemento misterioso y erótico poco presente en las obras de sus coetáneos.

de la que existen también otras versiones.


La femineidad, mostrada con formas mucho más suaves y armónicas que en la pintura gótica, contrasta muchas veces con la imagen de la muerte:



Introduce la figura de «la bruja» en varias de sus obras:

Una de sus obras más conocidas, en las que se conjuga el relato medieval y la nueva visión renacentista es «Las tres edades y la muerte». Podemos ver un amplio comentario de la misma en un vídeo de la serie de RTVE «Mirar un cuadro«.

Algunos grabados muestran el claro influjo temático procedente de Italia:

«Leda y el cisne» (izquierda) y «Aristóteles y Filis» (derecha)
Martín Toyé (Paraná, Argentina) es profesor de la Universidad Abierta para Adultos Mayores de Rosario (Argentina) y un destacado fotógrafo que, en poco tiempo, ha realizado una ingente producción artística. Tan amplia e interesante que me resulta difícil seleccionar una docena de obras que nos permitan una visión global del artista. Junto a su página personal dispone del blog «sietedeunsologolpe«, con carácter general (última actualización en el 2006) y otro más personal, referido a su obra, que comenta con poemas igualmente propios.
Toyé es un fotógrafo de desnudos. La corporariedad mostrada en sus imágenes se relaciona fuertemente con el concepto de identidad de género que, como exponen las profesoras Beatriz Muravchik y Diana Mula en su artículo «Un mundo de sensaciones» (ilustrado con la obra de este fotógrafo):
» … la identidad de género como la “vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente”. Puede corresponderse con el sexo asignado al momento del nacimiento. O no. «
Y destaca el carácter de construcción social de la sexualidad, que incluye valores, creencias, prácticas, fantasías y deseos.
Esa idea de cuerpo construido que configura la propia identidad se pone de manifiesto en el siguiente vídeo del artista que, por razones de espacio, no incluyo aquí pero invito a verlo en Youtube: «Estereotipos #3 y #4»









