Aldo Bahamonde (Santiago, Chile, 1963) es un pintor, dibujante, grabador y escultor, afincado en España desde 1983. Su obra se centra, fundamental aunque no exclusivamente, en el cuerpo humano, que trata con un estilo muy realista y, al mismo tiempo personal. Una pintura influida por el Cinquecento italiano que el artista aprecia sobremanera. En sus desnudos realiza muchas composiciones en las que el cuerpo se ve fragmentado, con ausencia del rostro.
El cuerpo desnudo es, sin duda, la principal fuente de inspiración de Craig Colvin (San José, California, USA). Difícil de clasificar, juega con la imagen de un cuerpo femenino cuyas formas se integran en la naturaleza o adquieren un alto grado de conceptualidad. Domina el blanco y negro y, al mismo tiempo, produce obras de un colorismo muy destacado. Composiciones complejas muchas veces y, en otros casos, imágenes cuya simplicidad parecen introducirnos en el mundo del naturismo. Aquí les dejo con una pequeña muestra de las mismas:
George Frederick Watts (Londres, Reino Unido, 1817-1904) fue uno de los principales pintores simbolistas ingleses. Discípulo del prerrafaelita Gabriele Rossetti, en los años 60 su obra se ve muy influenciada por el colorismo y sensualidad de este pintor. Posteriormente se va apartando de este artista y su obra va adquiriendo mayor dinamismo y un cierto toque místico, acorde con las ideas de Max Müller fundador de la «religión comparada» (no confundir con el Max Müller, fotógrafo). En sus últimas obras se aprecia una tendencia hacia la abstracción.
George Grosz (Berlín, Alemania, 1893-1959) fue uno de los máximos exponentes de la denominada «nueva objetividad» cuyo representante más conocido fue Otto Dix. A menudo se dice que este movimiento se enfrenta al expresionismo, y ello puede sorprendernos al analizar muchas de sus obras. Pienso en que existe un cierto grado de continuidad, aunque los nuevos artistas hacen mayor hincapié en el carácter figurativo de sus imágenes y, fundamentalmente, en la crítica social y política. Ese mayor figurativismo no implica ni mucho menos una copia «realista» del mundo circundante, y con frecuencia la obra adopta formas próximas a la caricatura e incluso grotescas. La Alemania de la República de Weimar se verá magníficamente retratada con estos artistas. Con la llegada al poder de Hitler, Grosz huyó a los Estados Unidos y adquirió la nacionalidad americana, aunque volvió a su país antes de morir.
En sus desnudos pictóricos se observan estilos diferentes pero siempre se aprecia una unidad formal que permite el reconocimiento de la autoría de los mismos. Abundan los retratos femeninos y, al mismo tiempo, obras de carácter pornográfico bastante grotescas.
Aurelio Monge (Jaén, España, 1971) es un creador que, desde el año 2009, nos presenta una fotografía artística pictorialista que explora el claroscuro al estilo del barroco clásico. En sus desnudos masculinos aúna la visión sensual de Caravaggio y los tenebristas posteriores, con un toque dramático que parece conferir una trascendentalidad a los momentos retratados. El fotógrafo dispone de un canal en Vimeo en el que explora el videoarte e incluye algunas muestras, como su video «Anima in exilium«, en las que se aventura en el campo del conceptualismo.
Como pueden observar, no se resistió a la tentación de versionar y reinterpretar la obra de Courbet, «El origen del mundo»:
Rudolf Koller (Zúrich, Suiza, 1828-1905) fue un artista realista que pintó, en general, escenas campestres en las que mostró más interés por los animales (caballos y vacas) que por la figuras humanas. Cuando estas se encuentran presentes parecen actuar como meras ilustraciones de los mismos. Su maestría dentro de ese campo es indiscutible, y se le considera como uno de los mejores artistas suizos del siglo XIX. Del mismo se ha dicho que es «el pintor nacional del animal suizo».
Si la figura humana está relativamente poco presente en su obra, el desnudo es casi anecdótico e involucra jóvenes o niños.
La misma composición de desnudo y caballo, pero con una técnica más impresionista, podemos verla aquí:
Una rara referencia mitológica:
Los desnudos presentados aisladamente son más escasos. Se destaca la figura de este niño de espaldas, de la que existe un dibujo previo:
Otros dibujos que pueden ser bocetos de algunas de las obras mostradas:
Daniel Maidman (Toronto, Canadá, 1975) es uno de los grandes retratistas y pintores figurativos del cuerpo humano del momento. Asentado en Nueva York, sus dibujos y pinturas nos muestran un gran conocimiento anatómico. De hecho, trabajó durante dos años en un atlas anatómico – basado en la disección de cadáveres – que utilizan los forenses militares de los Estados Unidos. En su obra hace una libre interpretación de estos conocimientos, adaptándolos a su particular visión artística que pone en relieve la personalidad de las figuras retratadas.
Les presento a un pintor «original». La obra de Henri Rousseau (Laval, Francia, 1844-1910) es verdaderamente personal. Se le considera el creador de un estilo al que se denominó naíf (ingenuo), haciendo alusión a ese esquema de figuras simplificadas, casi caricaturescas, con vivos colores, que pueden recordar a pinturas infantiles. Sin embargo, hay poca ingenuidad en la obra de este artista, que nos muestra sus figuras ante una naturaleza exuberante poblada de animales salvajes. Estas figuras no siempre se integran en el paisaje y, en muchos casos se superponen artificiosamente al mismo para dar lugar a lo que el artista denomina retrato-paisaje. Posiblemente, su obra más característa, y en la que se destacan todos estos elementos, es la siguiente:
El sueño – Henri Rousseau
Una frontalidad que me recuerda a ese arte egipcio clásico, más simbólico que pictórico. Una extraña luz ilumina el primer plano, fundamentalmente la figura femenina, y no procede del cielo nocturno (?). Bastantes años más tarde, René Magritte nos mostrará esas combinaciones inquietantes tierra-cielo. La obra de Rousseau, un autodidacta completamente ajeno a la tradición académica, fueron muy bien acogidas y coleccionados por artistas como Gauguin, Seurat, Matisse o Picasso, entre otros.
No son muy abundantes sus desnudos, pero aquí tenemos otros ejemplos:
En esta última obra los desnudos son muy circunstanciales pero, ¿hay algo menos ingenuo que esta visión tan poco heroica de la guerra?
La mujer ha tenido un trato desigual a lo largo de toda la historia del arte. Incluso durante el último siglo, su relevancia se ha visto muy subordinada a la del hombre, salvo en aquellos casos en los que la temática de su producción se ha opuesto de un modo radical a lo que los estereotipos de género imponían. Figuras que pudieran tener una gran relevancia son casi ignoradas por las redes sociales, que empiezan a imponer sus criterios a galeristas y grandes colecciones, establecidos en la postmodernidad como árbitros de la calidad artística. Quizás por ello, Mercedes Gómez-Pablos (Palma de Mallorca, Baleares, España, 1940) no nos suene tanto como debería. Académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, ha logrado exponer en todo el mundo, especialmente en España y Francia. Una obra fuertemente colorista en la que aborda temas muy diversos, pero de la que les mostraré algunos de sus desnudos expresionistas.
Anne-Louis Girodet (Montargis, Francia, 1767-1824) fue uno de los principales discípulos de David y uno de los destacados artistas que protagonizaron la transición entre el neoclasicismo y el romanticismo. Los aspectos formales del neoclasicismo de su maestro son evidentes, pero se empieza a incorporar a los mismos dos aspectos muy románticos: los contrastes lumínicos y un cierto erotismo. Este último -especialmente de carácter homoerótico – no está ausente de la pintura neoclásica, pero en ella adquiere siempre un tono muy contenido, casi frío. La obra más conocida de Girodet, «El sueño de Endimión», produjo un cierto revuelo. La figura masculina, adormilada, se nos presenta con un tipo de frontalidad que típicamente se aplicaba al cuerpo de la mujer, y los rayos de sol, muy activos, parecen destacar la pasividad de la figura. La composición triangular da un cierto protagonismo al sexo pese a que su tamaño, acorde con los criterios estéticos clásicos, no se encuentra maximizado. Sin embargo, las críticas a la obra parece que se centraron, en su momento, más en el uso de las luces que en el posible erotismo de la pintura.
El sueño de Endimión – Anne-Louis Girodet
Otro planteamiento del tema:
La actividad de este artista fue decayendo con el tiempo, pero mantuvo su prestigio en todo momento (legión de honor, miembro de la Academia de la pintura, trabajos para la familia de Napoleón, etc.). Les muestro ahora otros desnudos, muchos de gran calidad:
Profesor universitario del área de Química Orgánica. Aficionado al arte, a la música clásica, la fotografía y la literatura. Nudista desde hace muchos años.
Este blog aúna esas dos pasiones: Desnudo y arte
Visiones sobre el desnudo masculino en el arte contemporáneo – Miguel A. Ramírez
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Desnudo e identidad en la obra de Anita Steckel y Joan Semmel – Miguel A. Ramírez
Disponible libremente en el repositorio de la Universitat Oberta de Catalunya http://hdl.handle.net/10609/109566