Sí. En el momento de publicar estas líneas y mientras vuelo en avión con destino a Bilbao, cumplo 70 años. Estas fechas, en las que se termina una década, imponen siempre un poco. Algunas ya nos muestran que hemos pasado la infancia, la juventud e incluso la madurez, y debemos afrontar plenamente la vejez. No es momento de hacer un balance vital. Nunca lo es porque hacerlo significa mirar en la dirección equivocada. La vida es un camino que sólo tiene una dirección. Hay que generar nuevos desafíos y nuevas metas, aunque sean lógicamente más pequeños, los primeros, y más próximas las últimas. Este viaje a Bilbao es un regalo de cumpleaños de mi mujer y mis hijos, que sabían mi deseo de asistir a otro cumpleaños, el del Museo Guggenheim de Bilbao. Tengo, además, el proyecto de realizar un curso on-line de arte que imparte este museo, y me hace mucha ilusión. Las fotos que ilustran esta entrada corresponden a otro gran regalo: reunión en una casa rural del Sur de Tenerife con mi mujer y mis hijos. No podíamos hacerla el día 8 y la adelantamos un par de semanas.
Tengo una familia maravillosa.

















































































































































