La obra de Masato Sudo (Japón, 1955) muestra la fascinación por el tatuaje japonés que utiliza el método «tebori», para el que se emplea un instrumento alargado de bambú o metal acabado en una aguja. Sus modelos no son unos simples figurantes. Son personas tatuadas a las que ha podido contactar, generalmente, a través de sus tatuadores. Sus cuerpos se nos muestran como un lienzo sin ningún interés sexual. En 1985 publicó un libro, con una recopilación de estas obras, con el título RANSHO, que ha tenido una gran aceptación.
Neale Worley (Amersham, Buckinghamshire, Reino Unido, 1962) es un pintor realista asentado en Londres. Miembro del New English Art Club (NEAC) y ganador de varios premios de esta asociación, sus obras forman parte de las colecciones del Príncipe de Gales, del sultán de Omán o del Embajador Saudí en Londres, entre otras figuras políticas relevantes.
Lucianne Lassalle (París, Francia, 1960) es una escultora que trabaja en Bristol (Reino Unido). En Upfest leemos:
«Hago esculturas principalmente figurativas, inspiradas en la gente y la calle. A medio camino entre Miguel Ángel y el hip hop, exploro arquetipos e íconos mitológicos. Trabajo principalmente con arcilla del natural y la vacio en resina y bronce».
Lucianne trabaja principalmente a partir de modelos en vivo. Crea piezas en todas las escalas, desde 15 cm hasta 2 metros. Trabaja inicialmente en arcilla, luego la escultura se funde en ediciones limitadas de bronce o diversas resinas.
“Veo la forma humana como una interfaz entre los procesos mentales, emocionales y espirituales internos y la manifestación externa de estos ‘estados’ en el mundo exterior. Me fascina la complejidad de la experiencia humana. Esto es lo que me impulsa e inspira a hacer esculturas”.
Amanda Ba (Columbus, Ohio, USA, 1998) es una joven artista, de origen chino, que vive y trabaja en Nueva York, y creadora de imágenes impactantes. En su web se comenta:
«La memoria diaspórica es central en su obra: pinturas vívidas que combinan la memoria personal con la fantasía psicosexual, con figuras que desafían el canon occidental predominantemente blanco de la pintura figurativa. Trabajando en estrecha colaboración con la teoría queer y poscolonial, sus intervenciones en el canon no solo tienen como objetivo celebrar su identidad cultural y su inclusión, sino interrogar su formación».
«Amanda Ba pinta personajes enérgicos, más grandes que la vida, que habitan en un mundo hipotético, concebidos completamente en su mente. Las pinturas de Amanda Ba son un asalto a los sentidos. Siempre visceral y profundamente personal, la artista chino-estadounidense nacida en Ohio y residente en Londres se basa en la teoría crítica del académico Mel Chen y de la profesora Donna Haraway para evocar escenas más grandes que la vida, que parecen cobrar vida en el lienzo».
Del mismo modo, Olivia Hingley nos comenta su particular visión de la interacción mujer-perro y el uso primordial del color rojo en sus pinturas:
Al explicar que Haraway defendía la necesidad de “reevaluar nuestra relación con nuestros cohabitantes mundanos” –es decir, que sus vidas no deberían depender de su intimidad con los humanos–, Amanda también buscó explorar la idea de que “se trata de la implosión de la naturaleza y la cultura en las vidas conjuntas de perros y personas, quienes están vinculados en una ‘otredad significativa’, en toda su complejidad histórica”. La raza de perro representada en toda la obra –American Bully– también se eligió por su importancia cultural, como símbolo de la “americanidad” y, más ampliamente, del imperialismo estadounidense. Pero, por el contrario, la pintora también quiere interactuar con el maltrato que puede sufrir esta raza; “existe todo un mercado de suplementos para perros bully y diferentes formas de aumentar su masa muscular. Creo que esto es interesante y se relaciona con gran parte de los escritos de Donna Haraway sobre perros”.
Al igual que el resto de su obra, las elecciones de color de Amanda también están cuidadosamente pensadas. Considerando que su marca registrada, el rojo, tiene “más asociaciones emocionales que cualquier otro color”, incluyendo la pasión, el deseo, la lujuria, la ira y el amor, la artista también cita sus connotaciones históricas, como la rebelión, la guerra, la devoción religiosa “y, por supuesto, el comunismo (piense en Red Scare)”.
Pietro Cenini (Italia, 1954) es un fotógrafo formado en los estados Unidos, que ha experimentado la influencia de otros artistas como los fotógrafos Robert Mapplethorpe y Edward Weston o el pintor Maurits Escher. Actualmente vive y trabaja entre Italia y Brazil.
Alexei Bazanov (Saratov, Rusia, 1959) es un artista cuya obra pictórica se centra en el desnudo femenino representado de un modo clásico, al estilo de los viejos maestros renacentistas. Se formó en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo donde fue discípulo de A. Milnikov. Trabaja actualmente con varias galerías francesas, alemanas, estadounidenses y canadienses.
Caren van Herwaarden (Paises Bajos, 1961) explora el cuerpo humano con un alto grado de informalismo. Dibujos, collages y especialmente acuarelas que nos muestran un mundo sugerido y parcialmente velado. Su obra acuarelística me recuerda mucho a la de Miquel Barceló y a la de Georgia O’Keeffe.
Domenico Pellegrini (Galliera Veneta, Italia, 1759-1840) se destacó, como artista en el campo del retrato. Fue alumno del pintor barroco Ludovico Gallina, y no debemos confundirlo con su homónimo, el denominado «Il Pellegrino» (siglos XVI-XVII). Este pintor, una vez asentado económicamente, viajó por toda Europa, fundamentalmente por Italia, Portugal, Francia y Reino Unido. Fue amigo de Antonio Canova a quien escribió:
“Quería riquezas, pero me han vuelto melancólico. Ahora estoy más alegre y un día de estos prenderé fuego a todo y volveré a ser completamente feliz. Veo que sólo las pinturas y la paleta realmente me hacen feliz. «¡Oh, qué feliz sería de reencontrarme con tantos amigos que ahora estarán todos llenos de arrugas y creo ver que se reirán de mi propia belleza, que es mitad portuguesa, mitad inglesa y un poco francesa!»
Juan Medina (Ciudad de México, México, 1950) es un artista cuya obra puede inscribirse en el hiperrealismo pero con elementos góticos. Un gran interés por una visión tridimensional de la pintura con numerosas alusiones a la Historia del Arte. Igualmente, son frecuentes sus alusiones al tiempo, los espejos y muestra, en su pintura, abundantes trampantojos. Jorge Sánchez Becerril comenta:
«El campo óptico de su trabajo reciente no es un simple ensamble de efectos, donde la trampa para el ojo está en la pragmática síntesis del arte hiperrealista-surrealista, que está comenzando en México y deja atrás el atavismo hacia el folclore. En este sentido, Juan Medina es parte de una sólida vanguardia de artistas de América Latina que han sido reconocidos ampliamente como artistas en el exterior y han sentado las bases del arte contemporáneo de México«.
Igualmente, en ArtGalaxie leemos el siguiente comentario:
«Cada uno de los cuadros de Juan Medina en los que emerge “otro” universo reflejado, debe ser visto desde este punto de vista: o bien el reflejo es simétrico a otra realidad o bien nos proyecta, como el manierista, a una descomposición del espacio; por tanto, a otra realidad figurativa, la de los recuerdos, de la que sólo él tendrá la clave.
Su obra expresa el deseo de una nueva comprensión del objeto cotidiano, como una aproximación científica a una realidad latente».
Harold Haydon (Fort William, Ontario, Canadá, 1909-1994) fue un artista y profesor de arte que se nacionalizó estadounidense en 1941. En este país ya había iniciado su formación artística en Chicago. A ésta seguiría con una labor docente, que completaría más tarde como Profesor Adjunto de Bellas Artes en la Universidad de Indiana. En la página de la Galería Corbet vs. Dempsey podemos leer este interesante comentario sobre la estructura de su obra:
«Durante más de 50 años, desde 1931 hasta su muerte en 1994, Harold Haydon persiguió una teoría compositiva única, a la que llamó “visión binocular”. La consideraba revolucionaria, un enfoque radicalmente nuevo para la composición de la pintura tan significativo como el cubismo…
En la visión normal, todas las imágenes se ven dobles, excepto en el plano de enfoque donde las imágenes recibidas por ambos ojos coinciden. Las imágenes duplicadas, variadas, superpuestas y transparentes proporcionan una fascinante nueva complejidad de composición. Más significativo desde el punto de vista plástico, los efectos de la visión normal con dos ojos intensifican enormemente los efectos del espacio tridimensional. Si bien el impulso básico de estas pinturas surge de la observación y el análisis cuidadosos de los hechos de la visión natural, el resultado pictórico es altamente subjetivo e interpretativo, ya que el campo visual es diferente para cada persona y la intensidad de las imágenes de cada ojo varía y cambia».
Profesor universitario del área de Química Orgánica. Aficionado al arte, a la música clásica, la fotografía y la literatura. Nudista desde hace muchos años.
Este blog aúna esas dos pasiones: Desnudo y arte
Visiones sobre el desnudo masculino en el arte contemporáneo – Miguel A. Ramírez
Este libro se distribuye gratuitamente. Para solicitar el mismo úsese el formulario incluido en la pestaña «Libro»
Desnudo e identidad en la obra de Anita Steckel y Joan Semmel – Miguel A. Ramírez
Disponible libremente en el repositorio de la Universitat Oberta de Catalunya http://hdl.handle.net/10609/109566