Me remonto a los orígenes de la fotografía y, desde esa perspectiva, les quiero presentar a Eugène Atget (Libourne, Gironda, Francia, 1857-1927), un excéntrico fotógrafo que no se consideraba un artista y que producía lo que a su criterio eran «documentos para artistas». No nos debe extrañar esto hoy, pues, en esos momentos, la fotografía tenía fundamentalmente un carácter mas técnico que artístico y las imágenes servían de apoyo para la creación pictórica. Este apoyo se generaba congelando los movimientos o posturas de los modelos o suministrado paisajes y marcos en los que se encuadraban luego las figuras. Atget fotografió calles desérticas de París, con un toque onírico que subyugaron a artistas surrealistas como a Man Ray. Sus composiciones no tenían la espontaneidad del reportero. Utilizó, en todo momento, cámaras anticuadas con películas de baja sensibilidad que exigían largos tiempos de exposición. De ahí sus imágenes tomadas muy temprano, con poco público que interfiriera con sus movimientos. Pese a ello retrató también la vida ciudadana, el comercio y, como un elemento más de la misma, la prostitución. Supongo que en esta última encontró los modelos femeninos desnudos que les muestro.










