Paweł Althamer (Varsovia, Polonia, 1967) es un destacado escultor, pero también un artista colaborativo, videoartista y performer. En sus trabajos la representación de la identidad juega un papel destacado, la interacción social frente a la soledad y existe incluso un cierto misticismo. Abundan los autorretratos. Discípulo de Grzegorz Kowalski en la Academia de Bellas Artes de Varsovia y cofundador del grupo Kowalnia («Forja»), que aglutinó a muchos jóvenes artistas polacos, su obra se forja con materiales muy diversos. Sobre la misma, la revista Culture.pl comenta:
«Las esculturas de Althamer enfatizan la naturaleza orgánica y física del cuerpo humano, junto con su impermanencia y la naturaleza temporal de la existencia del hombre. Su técnica contrarresta su búsqueda de formas alternativas de experimentar la realidad, descubriendo una «vida interior» y «estados alterados del ser» principalmente a través del aislamiento ascético, pero también con la ayuda de narcóticos o sustancias alucinógenas».






















