Antonio Zanchi (Venecia, Italia, 1632-1722) fue un pintor barroco que ejemplificó muchas de las características de este movimiento: Un fuerte dramatismo en sus figuras que muestran, muchas veces escenas violentas, con acusado claroscuro y cuerpos contorsionados. Si nos interesa el desnudo observaremos que, en Zanchi, raramente es completo. Pensemos que el arte siempre ha estado controlado por el mercado y ya no se producía para esos príncipes renacentistas que habían descubierto la alegría y belleza del cuerpo humano. Ahora pagaba la Iglesia, y una Iglesia reformista obsesionada por la herejía. El desnudo representaba el pecado y la caída; especialmente el femenino. El arte se volvió más triste y el cuerpo se fue cubriendo de ropajes con colores que subrayaban este tono dramático. Quedaba todavía el tímido recurso al mundo mitológico que los artistas fueron gestionando prudentemente.
Una notable influencia en la obra de Antonio Zanchi fue Luca Giordano (o Lucas Jordán), y tuvo un carácter decisivo en pintores como Pietro Negri, Francesco Trevisani o Antonio Molineri.