Titulo la entrada de este modo porque, en ese momento, no era habitual la incorporación pública de la mujer al mundo de la pintura. Berthe Morisot (Bourges, Francia 1841-1895), fundadora y figura clave del movimiento impresionista fue la única representante femenina en la primera muestra de este movimiento en 1874. Uno de sus profesores, Joseph-Benoît Guichard, llegó a hacer la siguiente advertencia a la madre de la artista:
«dado el talento natural de sus hijas, mi instrucción no las convertirá en simples pintoras de salón, sino en auténticas artistas. ¿Se da usted cuenta de lo que esto puede significar? Será revolucionario, e incluso diría que catastrófico en un entorno burgués y elitista como el suyo. ¿Está segura de que no llegará a lamentar el día en el que permitió que el arte entrara en su casa, hoy un hogar respetable y apacible? ¿Se da cuenta de que el arte puede llegar a regir el destino de sus dos hijas?»
Morisot influyo y se dejó influir por los miembros del movimiento impresionista con el que se encontró vinculada tanto artística como personalmente. Su marido, Eugène Manet, era hermano del célebre Edouard Manet.
La pintura de Berthe Morisot tuvo un gran predicamento pero luego fue un poco relegada por la temática, obligada para el mundo femenino, que se centraba, casi exclusivamente, en la naturaleza y el mundo doméstico.










