De la artista Nathalie Bagarry (Francia, 1970?) – músico, cantante, fotógrafa y cineasta – sólo conozco los pocos datos personales que aporta en su página web. Centrándome en su trabajo fotográfico me han resultado muy destacables algunas obras que les reproduzco.
De una de sus series más destacadas, OMU, se ha comentado:
«En “OMU”, Nathalie Bagarry decidió enfrentarse a sí misma (y a nosotros) directamente a la intimidad masculina. Así, compone sistemáticamente 80 dípticos de “rostro-sexo”. El protocolo es casi inmutable. Al borrar la mirada de sus modelos, impone una relación con la carne sin recurrir a esta parte del alma que generalmente asociamos a los ojos y que sería el espejo. Entonces, ¿cómo podemos encontrar de nuevo esta humanidad? ¿Cómo podemos ver a estos hombres sin mirada?
¿Pueden la carne y el sexo masculino encarnar así el alma masculina?»


Esta obra, formalmente hablando, me recuerda a la de Juan Hidalgo.
Sobre su serie «El Ballet» podemos leer en su página web:
«No hay nada más bello que en el amor de almas gemelas, porque se podría decir que una es la otra y no podemos decir dónde empieza una y dónde termina la otra…» No sé si las almas gemelas existe y no me importa. Gracias a quien me dio los niños más bellos por haber aceptado posar. A veces tiene un vínculo inquebrantable entre dos personas. Es esta energía «íntima» y tan especial, nuestra, la que intenté capturar».
En estas otras obras parece imperar un elemento surrealista:















