Pese a su corta vida, destruída por una tuberculosis, Shigeru Aoki (Kurume Fukuoka, Japón, 1882-1911) nos legó una obra bastante amplia. En su obra se combinan los temas tradicionales y religiosos japoneses con el «yoga». El yoga (literalmente «pintura de estilo occidental») tuvo un papel destacado en el arte japonés de finales del XIX y primeros del XX y se caracterizó por la importación de materiales y técnicas europeas para la realización de obras que, por lo demás, son plenamente japonesas. Tuvo un papel destacado en el arte de este país hasta después de la derrota japonesa en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque su carrera fue corta este artista se colocó en la cúspide del Romanticismo Meiji.














