René Peña (La Habana, Cuba, 1957) es un magnífico fotógrafo cubano, tanto desde el punto de vista técnico como conceptual. En sus propias palabras para la Galería Artizar:
«Con mis fotos no pretendo explicar nada acerca de mí. No son autorretratos. Utilizo mi cuerpo como soporte de mis elucubraciones acerca de la sociedad.
No me interesan los individuos en particular. Nadie se debe creer tan importante como para ser el centro de algo. Esas actitudes pueden crear determinado tipo de monstruos. Mis cuentas no las quiero ajustar con los individuos, pero sí con la sociedad.
En mis fotos trato de evitar gestos dramáticos, y sentimentalismos, que propicien cualquier tipo de relación personal con quien observe las imágenes.
El asunto central de mis series fotográficas es la relación que se establece entre los individuos y las instituciones (familia, educación, partidos políticos, religión…). También presto atención a la contradicción que se crea cuando tratamos de conservar nuestra individualidad a la vez que tenemos que lidiar con nuestra condición de entes sociales».
Respecto a sus influencias, leemos en ArtNexus:
… lo seguían considerando epígono de la fotógrafa cubana Marta María Pérez (por recurrir al cuerpo propio cual soporte de ideas), y del norteamericano Robert Mapplethorp (por el regodeo erotizante en la desnudez masculina y la perfección técnica).
Estos son influjos asimilados y reconocidos por René Peña. Ahora bien, exceptuando las imágenes sadomasoquistas que Mapplethorp tomó a modelos no siempre negros, en la creación de este fotógrafo estadounidense el desnudo masculino tenía una esencia expresiva sutil, escultural y aurática inclusive; el hombre era mostrado más bien como objeto (de placer). Mientras que las propuestas del cubano han sido siempre agresivas, viscerales y mucho más alegóricas. Peña sería, además, la contraparte de Marta María Pérez, al representar generalmente a un sujeto del sexo masculino, piel oscura, que no ha estado asociado ni comprometido con el imaginario de las prácticas religiosas sincréticas “afrocubanas”, y cuya proyección visual resulta más impactante»




















