Raramente el mundo del arte nos permite asomarnos a las identitades femeninas. Sasha Gordon (Somers, Nueva York, USA, 1998) protagoniza su obra mostrándonos autorretratos llenos de color, humor e ironía que luchan contra el racismo, la misoginia y la homofobia. El desnudo resulta habitual en su pintura, comentando al respecto:
«A veces la ropa puede añadir demasiado contexto a la narrativa y quiero que los personajes estén más libres de suposiciones. Son más vulnerables cuando están desnudos. Se puede mostrar mucho lenguaje corporal a través de la piel y los pliegues, y hay un tipo diferente de movimiento que me interesa. Y obviamente hay más intimidad en esas escenas».
Igualmente, en el mismo artículo leemos:
«Me costó mucho crecer. Me encontré sin valorarme como persona, lo que me llevó a desvincularme de mi cuerpo. Prestar atención a estos aspectos me hace verme como una identidad más permanente. Las diferentes partes del cuerpo y cómo se representan pueden contar toda la narrativa sin ser tan literal. A veces los colores dicen algo que la expresión facial no dice. Es una forma de contar historias.
Mis sujetos son variaciones de mí misma. Estoy creando este mundo con estas diferentes variaciones y existe esta jerarquía y competencia entre cada versión, lo que refleja el conflicto muy real entre el yo».
Vogue dedica un amplio e interesante artículo a esta joven artista, cuya lectura recomiendo.












